La selección española de baloncesto, a pesar de jugar un buen partido acompañado de un espectacular juego, no ha podido imponerse al equipo de EEUU en la final de los Juegos Olímpicos de Pekín, donde cayó por 118 a 107.
La medalla de oro del torneo olímpico de baloncesto irá a parar a Estados Unidos, mientras que España, campeona mundial de este deporte, se queda con la plata. La escena de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 1984 vuelve a repetirse.
Argentina, la campeona en los Juegos Olímpicos de Atenas, conquistó esta mañana la medalla de bronce al vencer a Lituania en el partido del tercer y cuarto puesto, por 87-75.
Ficha técnica:
107. España (31+30+21+25): Rubio (6), Navarro (18), Jiménez (12), Reyes (10), Pau Gasol (21) -cinco inicial-, López (-), Garbajosa (3), Rodríguez (2), Marc Gasol (11), Mumbrú (2) y Fernández (22).
118. Estados Unidos (38+31+22+27): Kidd (2), Bryant (20), James (14), Anthony (13), Howard (8) -cinco inicial-, Williams (7), Wade (27), Bosh (8), Paul (13), Boozer (-), Redd (-) y Prince (6).
Árbitros: Brazauskas (LTU), Estévez (ARG) y Jungebrand (FIN). Eliminado Rudy Fernández 37’. Señalaron técnica al banquillo español por protestar (m.40) y, a continuación, a Ricky Rubio, por el mismo motivo (m.40).
Incidencias: Final del torneo masculino de baloncesto de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, pabellón Wukesong ante unos 18.000 espectadores.
Crónica:
¡No pudo ser!. La derrota de España ante los Estados Unidos nos dejó con la miel en los labios tras ver uno de los mejores partidos de la historia de la selección española de baloncesto.
España jugó como los ángeles, leyenda obligaba, y honró a todos los que, de una manera o de otra, han tenido que ver algo en la historia de este deporte en nuestro país. La plata es un metal menor para lo conseguido por este equipo, pero es que el metal que merecían no existe: la materia del honor, del orgullo, de los sueños y de la gloria está por descubrir. Viendo un partido de baloncesto estuvimos cerca de hallarla. No hay mayor mérito.
España encaró el partido con la frente alta y un gran juego. Defendiendo en individual, a muerte, sin respiro, construyó sus primeras ventajas. No entraba dentro del guión: 21-17 a los cinco minutos y medio. Pero es que el guión iba a acabar en la hoguera.
El partido de España no se medía en puntos. Los americanos respondían a cada golpe, con talento y carácter, demostrando por qué son los más grandes. Canasta de Kobe (tras cuatro pasos), respondía Marc y Anthony machacaba el intercambio de golpes con un triple: 33-46 para los americanos, minuto 14. Todo sensaciones, ahora buenas para los yanquis.
Con 13 arriba los estadounidenses habrían matado cualquier partido algo que resultaría decisivo con cualquier otra selección pero no con la española. Los americanos estaban increíbles en ataque (acabaron con 8/11 en triples al descanso) y tenían una ventaja matadora. Contra España, no. Rudy, a triplazo limpio, y Felipe peleando y leyendo con inteligencia los espacios de la zona pararon la sangría.
Hasta que llegó el fenomenal triple de Rudy, que dejaba a España a dos puntos a ocho minutos del final, miedo en las caras norteamericanas. Piden tiempo muerto, endurecen el partido con la connivencia arbitral, se marchan. Pero España acorta distancias, con Navarro reivindicando que es el segundo Don Juan Carlos de este país, y Rudy haciendo un mate en la santa cara del mejor pívot del mundo, Dwight Howard.
A USA sólo se le puede responder si eres especial. Así es España, la plata más dulce. Ganó Estados Unidos, como se esperaba.











