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20 de noviembre de 2008 - Núm. 1010
 

Desde la resaca
José Luis Sánchez-Tosal

7 de julio de 2008

Hemos vivido unos días felices, tanto por el juego que hemos visto en los «nuestros» como por la sensación de que podíamos vencer y sentirnos así más grandes, luego vino el éxtasis, yo diría que excesivo y como algo apueblada la celebración en Madrid, pero si ha servido para que la gente se sienta bien, pues bien está.

Ahora pasada ya la resaca debería acompañarnos la reflexión sobre el éxito, y lo que ha pasado que no es más que un divertimento con muy pocos visos de poder llevarlo a la realidad una vez acabado el juego. Si hay que ir a por ellos ¿a por quienes sería? a mi se me ocurre que por los usureros, aquellos que son los dueños de todo incluso de nuestras hipotecas, esas que no hacen más que tirar de la soga sobre nuestro cuello y de rebote de todo el país, o de aquellos que amos del mercado vía monopolio nos venden todo al precio conveniente… a su interés: petróleo, luz, alimentos, educación. Pero mucho me temo que para esto no sirve de nada el campeonato, a lo sumo para olvidarlo todo durante unos días, y que a lo mejor es el único regalo que nos viene dado del fútbol, cosa que no es poca, pensará el personal, en el que se percibe la resignación como naturaleza del Pueblo.

¿O de verdad nadie cree que podemos, y por eso el alborozo infantil de poder en un juego que actúa como bálsamo de todo lo que no podemos?, pues por no poder, no podemos, casi, que ni intentarlo. ¿O es que podemos cambiar en el mundo que unas quinientas personas tengan más riqueza que un tercio de toda la humanidad, que las mafias se adueñen de casi todo, que en armas gastemos más que en parar el hambre, que todo este desbarajuste cree unos flujos migratorios imparables a pesar de las alambradas y las medidas disuasorias de los 18 meses de cárcel llamados «no sé cómo», para quienes intentan llegar a un puerto que les tape el hambre? ¿Y en casa? ¿Podríamos dejar de ser los número uno en paro? ¿Seremos capaces de cambiar la dependencia económica nacional del ladrillo por ser un país que cuente algo en investigación y desarrollo?

En fin, si tenemos en cuenta lo dicho anteriormente sobre nuestra resignación, y que por contra los grandes privilegiados suelen estar dispuestos a arriesgarlo antes que ceder nada de sus privilegios, pues como que este otro partido lo tenemos muy difícil de ganar. A mi y a muchos otros nos valdría con que el campeonato ganado sirviera para creer que en este otro también podemos, al menos intentarlo y procurar ir a por ellos. Eso sí, con tanta o más cabeza técnica y táctica aun que la que hemos mostrado en el fútbol, pues ellos juegan duro y sucio.

 
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