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20 de noviembre de 2008 - Núm. 1010
 

Vergüenza ¿ajena?
Gorka Esparza

23 de junio de 2008

La cuestión de los derechos no puede ser solventada diciéndonos que se han constatado otros importantes avances. Para este grupo, el respeto a los derechos y a la dignidad de los seres humanos es innegociable. Consuelo Rumí (actual Secretaria de Inmigración) en el debate parlamentario de la Ley 8/2000 (de extranjería)

No es vergüenza ajena. Lo que siento al leer que, de los 34 españoles que votaron a favor de la “Directiva de Retorno” dieciséis son socialistas, no puede ser un sentimiento ajeno, porque esos eurodiputados representan a la sociedad española.

Es un sentimiento de desprecio a las pobres argumentaciones del Portavoz Socialista de turno, y de alivio al comprender que no es casualidad que a Borrell –uno de los dos eurodiputados díscolos del PSOE- “le hicieran la cama” en su intento de hacer del PSOE un partido socialdemócrata. De desesperanza al comprobar que, más allá del ruido mediático, una vez más PP y PSOE coinciden en las votaciones. De amargura, al ver como los peores augurios sobre la política comunitaria se van cumpliendo.

El Partido Socialista se aleja de la izquierda a un ritmo vertiginoso. “Con la que está cayendo” y pese a que se acerca un Congreso Federal, aún no hemos visto a militante alguno dar un puñetazo en la mesa. ¿De verdad que no hay nada que decir sobre la Directiva de Retorno? ¿A nadie le escandaliza que lo máximo que haya hecho Corbacho –el amigo de los inmigrantes- respecto de la Jornada Laboral de 65 horas sea abstenerse? ¿A nadie de izquierdas se le ha puesto el bello de punta oyendo a Rubalcaba prometer mano dura contra los huelguistas? ¿No es acaso ofensivo que sea gente de izquierdas como Zapatero quien cometa la indecencia de denominar antipatriotas a los que en España llaman crisis a la crisis? Tanto camino avanzado para que de nuevo nos vuelvan a llamar “antiespañoles”.

La Directiva de Retorno, de dudosa legalidad e indudable inmoralidad, supone un retroceso indudable desde el punto de vista jurídico, político y social.

Jurídicamente representa una involución toda vez que, por la vía de los hechos, parece “tipificarse” la inmigración. ¿Cuál es la diferencia entre el “interno” y el reo? Creer que un C.I.E no es como una cárcel porque la Cruz Roja reparte galletas es como tratar de convencer a un preso de que está en un Colegio Mayor porque una vez al año le examinan por la UNED.

Social y políticamente es un error no menor otorgar carácter punitivo a un fenómeno –el migratorio- consustancial al propio sistema capitalista. El Ministro –socialista- que asegura que “En España no hay sitio para todos” debería saber que nadie emigra porque sí. Por mucho que Corbacho insista con sus gracietas de patio de vecindad llegarán más inmigrantes. Porque su horror sí es de este mundo, y vienen a Europa huyendo de él.

Reivindicar hoy, la Declaración Universal de los Derechos del Hombre es revolucionario. Votar sin rubor, la Directiva de Retorno, es simplemente inhumano.

Publicado en El Adelanto del 23 de Junio de 2008

 
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