Mi nombre es Rubén Kotler, soy argentino y licenciado en Historia. He venido a Salamanca en enero de 2006 a cursar un doctorado en Derechos Humanos. En los dos años y medio que he pasado en Salamanca he tenido la oportunidad de aprender y crecer intelectualmente. Pero no he querido pasar por la Universidad sin dejar alguna huella. Así fue como he sido colaborador en Radio Universidad por prácticamente seis meses, he sido parte de un proyecto cultural que ha organizado una jornada de intercambio dentro del programa de doctorado y he contribuido a la realización de un Simposio sobre Derechos Humanos en el ámbito de la Facultad de Geografía e Historia, he dado algún seminario cuando se me ha requerido y he contribuido con dos artículos en la última revista Studia Histórica de Historia Contemporánea. En 2007 he sido elegido claustral por Tercer Ciclo, acompañando a la agrupación estudiantil UnE, y he ofrecido la proyección del documental El Tucumanazo como estreno internacional en el Instituto Iberoamericano. He hecho todo esto sin esperar nada a cambio, porque entiendo que es parte de la actividad de quienes pretendemos hacer ciencias sociales. Y lo he hecho además con la alegría de saber de la Tradición y trayectoria de la Universidad más antigua de España.
Sin embargo, esta Universidad hoy me ha desilusionado. Y me ha desilusionado su actual gestión, al frente de la cual se encuentra el Rector José Ramón Alonso Peña. Y me ha desilusionado ya que en las últimas convocatorias a las becas que la propia Universidad promueve para estudiantes de América Latina me han discriminado, como han discriminado a otros compañeros que como yo, no podemos acceder a presentarnos por no cumplir ciertos requisitos que nada tienen que ver con cuestiones lógicas.
Habiéndome presentado en las dos últimas ediciones y tras haber comprobado que la selección ha sido poco transparente, he elevado dicho reclamo ante el claustro universitario. Pero esta vez lo que motiva mi carta es la sensación de discriminación ante la imposibilidad de poder presentarme en la convocatoria de este año, simplemente porque las autoridades han decidido realizar la misma a (cito) “aquellos(as) estudiantes que estuvieran en posesión de la beca durante el presente curso de la convocatoria de 2007 y que hubieran gozado de la misma durante uno o dos años”, es decir que los cientos de estudiantes que no hemos sido beneficiados en años anteriores, esta vez incluso quedamos fuera de una convocatoria que se presenta como tal. El mentiroso título de la convocatoria expresa (cito): “PARA REALIZAR ESTUDIOS DE DOCTORADO EN LA UNIVERSIDAD DE SALAMANCA DESTINADAS A ESTUDIANTES IBEROAMERICANOS”. Cuando en su título expresa “para realizar” debió decir para continuar estudios de doctorado, y por otra parte se plantea la convocatoria abierta a la totalidad de los estudiantes iberoamericanos cuando en realidad se limita sólo a aquellos que “ya se han beneficiado de las becas”. Tal vez el máximo responsable de esta convocatoria, el vicerrector de Relaciones Internacionales de la Universidad , Don Manuel Alcántara piensa, como ya lo ha expresado alguna vez en privado, que la mayoría de los estudiantes latinoamericanos estamos en condiciones de sostener nuestros estudios en Salamanca, ya por ser beneficiados con Becas, o por poseer dinero suficiente para tal fin. Las autoridades de la Universidad deberían saber entonces que la mayoría de los estudiantes venidos de fuera debemos trabajar, además de estudiar, para poder llevar a cabo nuestros estudios de doctorado en tan prestigiosa institución.
Dada esta situación y en vista que tras haber terminado el periodo de investigación, la Universidad no ofrece tampoco respuestas a los estudiantes extranjeros para que integren equipos de investigación o proyectos desde los cuales puedan sentirse motivados a continuar en la ciudad hasta terminar el doctorado, he decidido regresar a Argentina a la espera de poder finalizar en algún momento la tesis doctoral. En mi misma situación, como ya se ha expresado, se encuentran cientos de compañeros, que si bien pueden no conseguir el beneficio de la beca universitaria, al menos veían, hasta la publicación de la presente convocatoria, con cierta expectativa la posibilidad de presentar los papeles como en los años anteriores y poder aspirar a conseguir una ayuda que les permita terminar en Salamanca su doctorado.
A pesar del presente cuadro de situación, tengo la esperanza que las autoridades de la Universidad , con el Rector a la cabeza, revean la convocatoria, y planteen un sistema transparente de entrega de las becas, para que todos los estudiantes latinoamericanos podamos tener las mismas posibilidades de acceder a un beneficio que nos permitiría finalizar nuestros estudios de tercer ciclo, esperando también que tal y como se ha comprometido el propio Rector en el Claustro, se verifique que aquellos que han sido beneficiados con el estipendio para avanzar en los estudios realmente cumplan con los mínimos requisitos académicos y sean verdaderamente merecedores de la ayuda económica.
Hago extensiva esta carta a distintos miembros de la comunidad universitaria de Salamanca y otras instituciones académicas del exterior.











