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16 de marzo de 2010 - Núm. 1490
 

Reforma de mínimos
Gorka Esparza

6 de mayo de 2008

Leonor será heredera de la Corona. Zapatero, político efectista donde los haya, ha ofrecido al Partido Popular una reforma constitucional de mínimos. Al amparo de lo políticamente correcto, que una mujer (Leonor de Borbón) acceda en igualdad de condiciones al trono, PSOE y PP pretender hurtar el necesario debate sobre la reforma de la Carta Magna.

Zapatero se encuentra cómodo observando como se discute sobre si una mujer puede o no ser Ministra de Defensa estando embarazada si eso supone que nadie cuestione qué pintan las tropas españolas en Afganistán o cuál es nuestra política de defensa. Con similar estrategia pretende concentrar en la figura de una niña de dos años todo el peso del debate de una reforma que nace con límites impuestos.

La España del Siglo XXI necesita abordar la reforma constitucional en torno a tres ejes: avanzar en democracia, consolidar un verdadero Estado Social, y adecuar el modelo de Estado a la pluralidad de un país que crece a diferentes velocidades y en el que sigue habiendo claras desigualdades territoriales.

La reforma constitucional necesita del concurso de los dos grandes partidos pero con ello, no será suficiente, si de nuevo se sigue dando la espalda a cuestiones trascendentales que parece que ni siquiera se llegarán a debatir.

La reforma del Senado no debe limitarse a tener una cámara más ágil o con competencias exclusivamente territoriales sino que debe ir ligada al cuestionamiento del modelo autonómico. Porque el Senado, como cámara territorial adquiere pleno sentido en un Estado Federal. Y esa es una controversia de la que no se debe huir.

Tras treinta años de vigencia de la actual Constitución ha llegado la hora de convertir los principios rectores de la política social y económica –derecho al trabajo o a una vivienda, por ejemplo- en derechos subjetivos.

En un país en el que el 9% de la población es inmigrante es indispensable acordar políticamente qué papel y sobre todo, qué derechos van a tener los trabajadores extranjeros, lo que pasa indiscutiblemente por plantear el derecho al sufragio activo y pasivo de los mismos.

La progresividad fiscal, la introducción de mecanismos de democracia participativa y la democracia electoral “completan” algunos de los elementos de un discurso alternativo y legítimo que merece la oportunidad de ser debatido: el republicano, en el que, por supuesto, es una exigencia la elección democrática del cargo de Jefe del Estado.

El PSOE tiene legitimidad para pactar con el PP las bases de la reforma constitucional, pero también tiene el deber de no coartar un debate tan necesario como esperado.

Publicado en El Adelanto, el lunes 5 de abril de 2008

 
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Por Gorka Esparza

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