En un mundo donde a nivel de calle es factible la individualización de los valores gravitatorios de la existencia humana, la divinización de la misma bajo valores morales exclusivos debería resultar condenable en sí misma cuando lo que pretende es imponerse socialmente.
La manifestación de la Iglesia en favor de la familia cristiana tradicional viene a demostrar que la institución católica, más allá del propósito lícito de convencer, no está por la labor de respetar el complejo múltiple y legítimo de formas de vida existentes y/o imaginables a las que, muy a bien, la actual legislatura socialista está otorgando derechos legales.
Me parece en primer lugar admisible que, en su concepto de vivir en “la verdad” más allá de la comodidad e incolumidad personal, declaren públicamente su animadversión hacia la anticoncepción o hacia leyes a favor del aborto, la homosexualidad, la investigación biomédica, o el divorcio express, porque aferrándose a las confesiones de San Agustín, de lo que para ellos se trata es de “corregir a los indisciplinados, refutar a los adversarios y moderar a los ambiciosos”. Y me parece en segundo lugar perfectamente respetable que la Iglesia aspire a la universalización de la educación en valores cristianos. Valores que, dice, “dignifican la existencia humana”. Pero no hay mayor dignificación de la existencia humana que el respeto a su libre voluntad de movimiento y pensamiento sin imposiciones morales ni actos de protesta que supongan entorpecimiento alguno para la consecución de esos derechos para tantos deseadamente justos e inalienables.
Entiendo igualmente que la Iglesia cuando se expresa, aunque sea públicamente, no pueda contradecir sus principios morales; y el mensaje cristiano, en cuanto mensaje, es necesariamente performativo y, por tanto, aspira a cambiar la forma de pensar el mundo. Pero en este mundo de Babel, donde la pluralidad étnico-cultural, política y religiosa tiene perfecta y debida cabida, todo el mundo tiene derecho a tener derechos y a entender su vida cómo quiera.
Y bien está que la Iglesia eduque en la fe, difunda y popularice el mensaje cristiano que promueve, pero lo correcto sería que dejasen de juzgar en nombre de nadie si el matrimonio y la familia tal y como el cristianismo los entiende es o no “el centro de neurálgico de la humanidad” sin venir en su discurso político a decir que las actuales legislaciones son “injustas e inicuas” por sus “ataques de gran calado” a los valores cristianos que la Iglesia pretende uniformizar.
Benedicto XVI, en su encíclica “Spe Salvi”, además de afirmar que “la vida no es el simple producto de las leyes y de la casualidad de la materia”, se pregunta si no “hemos recaído quizás en el individualismo de la salvación”, alegando que así como Cristo murió por todos, la salvación debe ser una realidad comunitaria que no debe huir “de la responsabilidad respecto a las cosas en su conjunto”. Pero en su edificación del mundo, y entendiendo el pecado como la destrucción de la unidad del género humano, ¿por qué se empeña en dirigir la voluntad personal de la humanidad como el padre que procura no dejar que sus hijos caigan en el error sin tener en cuenta la “voluntad personal” que él prima sobre las leyes terrenales?. La fe y las convicciones religiosas personales deben ser libres e insobornables, y más allá del exclusivismo que adopta la jerarquía eclesiástica, debería propagarse un espíritu integrador donde toda condición tenga la consideración que merece para todos.
Y añade en la citada encíclica: “¿Acaso no hemos tenido la oportunidad de comprobar de nuevo, precisamente en el momento de la historia actual, que allí donde las almas se hacen salvajes no se puede lograr ninguna estructuración positiva del mundo?”. Pues bien, yo sigo defendiendo que las creencias y convicciones religiosas de cada cual pertenecen a la esfera de la vida privada del ser humano y, allí relegada, la fe es tan respetable como el agnosticismo. Pero en la esfera pública el laicismo debería imponerse por el debido respeto a la amplia gama de conceptos vitales que pueda tener la totalidad de la ciudadanía. Porque el laicismo, “radical” o no, mientras no viole los derechos de la Iglesia a propagar su fe, nunca será ni un “fraude” ni un “engaño”, y conduzca o no a la “desesperanza”, que ese es asunto personal de cada uno, lo que desde luego sí construye, es el principio de respetabilidad y concesión de iguales derechos para todos sin distinciones de ninguna índole. Porque el ser humano no es un ser más conyugal que civil, como se ha manifestado, sino más civil que conyugal.
He leido con interes su articulo y me ha parecido en primer lugar realizado con sana intención, aunque en mi humilde opinión ciertamente errado; En primer lugar los cristianos con este acto publico en favor de la familia cristiana no queremos imponer ni al gobierno, ni a ninguna persona nuestros valores morales; De aqui parte todo el error: Por ejemplo, un sindicato cree injusto que se le robe a unos obreros en el sueldo y monta una manifestación con quema de coches, etc y usted no dice nada, al contrario seguramente los aplaude; o greenpeace hace una manifestación para salvar el orangutan verde y usted aplaude; me parece estupendo, yo tambian aplaudo. Ahora bien, en el año 2006 en España se mataron a mas de 90.000 niños antes de nacer, se divorciaron 174.000 parejas, hubo 78 feminicidios, y el numero aumenta de modo alarmante, etc y nosotros no estamos de acuerdo y queremos que se ayude a la mujer, al feto y a la familia para que esto no ocurra y pacificamente decimos : los valores de la familia cristiana que son hasta que la muerte nos separe, que estan en contra del aborto y a favor de la mujer y entonces ustedes dicen que queremos imponernos socialmente; NO, solo queremos denunciar que se esta produciendo la mayor catastrofe social conocida en toda la historia de España y nadie, incluido usted dice nada y encima nos acusan de imposiciones; Esto es para llorar. Ademas respetamos a todos las ideas, proyectos y leyes existentes incluso estas que producen tanto dolor y tantas muertes; Lo que no podemos hacer es comulgar con esos asesinatos, ni decir que 174.000 niños han perdido a su padre o a su madre porque una ley dice que a los 30 dias veo que le huele la boca, pues la dejo con el niño en la barriga y que se las apañe, en vez de decir, hasta que no cumpla los 18 años y sea mayor de edad, tu eres responsable y no puedes irte de fiesta con otra mas guapa, y dejar a esa chica destrozada, pedazo de canalla. En fin, espero que estas palabras escritas a salto de mata, le hagan pensar muy seriamente hacia donde nos llevan estas leyes....pero si no quiere molestarse mucho se lo adelanto: a dejar al hombre del futuro solo, tristemente solo, sin hermanos, ni padres, ni madres, ni primos, ni nada y ademas inculto, que para eso cada dia el nivel educativo esta peor; para que venga papa estado y lo eduque como quiera, que eso no es imposición, como decia Benigno Blanco en la celebración de la familia «jamás dejéis que otros controlen las cabezas y los corazones de vuestros hijos, sobre todo si se trata del estado» ; Y quiere que los cristianos nos estemos quietos; Lo siento pero si callamos nosotros gritaran las piedras. Que sepa que puede seguir pensando como quiera, pero por favor dejeme al menos opinar ( os es que estamos peor que en el Imperio Romano, en el que por ser cristiano ya no podemos opinar). Le deseo la Paz de Xto.
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Perdone. No soy anonimo. Me llamo Andrés Marín, mi email es marinperezfam@gmail.com. Estoy casado, tengo 6 hijos y estuvimos todos en Colon y voveria a ir.
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Es verdad es un error y un horror, Arfonzo.
Y que sepa el señor Andrés Marín, que yo estoy a favor de la familia y lo digo muy harto.
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Su frase «Estoy casado, tengo 6 hijos y estuvimos todos en Colon y voveria a ir.» dice mucho mas de lo que pretende.
Estuvimos todos. ¿no tiene usted hijas o mujer? ¿o es que no cuentan?
volveria a ir: ¿quiere decir usted que sus hijas y/o hijos y esposa o esposo no volverian o mas bien que usted y su familia son uno, que decide «el cabeza de familia» por todos?
tengo 6 hijos. Lo dice como si fuera motivo de orgullo tener 6, 5, 2 o ninguno. ¿por que cree usted que tener 6 hijos es bueno? Para mucha gente, entre las que me incluyo, me parece un ejercicio de irresponsabilidad tener tantos hijos.
El analisis de una frase resume su ideologia: machismo, patriarcado, que vengan tantos hijos como de dios..
Me parece muy bien que usted alardee de su ideología de otro siglo, pero comprenda que muchos, entre los que me incluyo, no la compartimos. Y que sus intentos de hacernosla tragar se nos están indigestando ya.
PD: y hay que tener morro, defender el matrimonio para toda la vida y denunciar los «feminicidios». Aunque bien mirado, si ellas no se pueden separar, seguro que ellos no las matan, no? Solo viviran muertas en vida :) ¡que bien!
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Y no me resisto «jamás dejéis que otros controlen las cabezas y los corazones de vuestros hijos».
Y esto lo dice un católico??
Vamos a recolocar la frase para qeu diga la verdad «jamas dejeis que otros que no sea la iglesia catolica controlen las cabezas y los corazones de vuestros hijos»
Hay que tener poca verguenza.
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