Si no cambian las cosas, ERC dirá no a un Estatuto del que el PSOE se ha esforzado en borrar la firma del partido independentista. Todo eran sonrisas hace unos meses, cuando el Parlament de Cataluña aprobaba el proyecto de reforma del Estatuto de la Comunidad Autónoma Catalana. Todos estaban sonrientes, menos Piqué, Asterix de la aldea de gala del PPC, remando por mantenerse en medio de un río revuelto, entre los nacionalistas de Barcelona, Carod y amigos, y los nacionalistas de Madrid, el dúo cómico del momento, Acebes y Zaplana.
De esas sonrientes caras, la de Carod se ha fruncido. Es lógico, su pequeño, su hijo, su adorado Estatuto, le ha dado la espalda y se ha ido con tito Arturo, que fue más listo y se apuntó el tanto político de pactar el nuevo Estatuto de los catalanes con el ciudadano Rodríguez Zapatero. Y ahora qué, se pregunta el bueno de Carod, mientras se peina el bigote. Reniega del hijo y lo abandona a su suerte, cuando todavía no sabe andar solo, o lo lleva de la mano, olvidando que se parece más a su tío Arturo que a su padre putativo.
Carod lo tiene difícil. Supongo que siempre receló del tío Artur, tan sonriente siempre, y tan bien peinado. Seguro que tampoco se creía las buenas palabras que el Presidente del Gobierno de Madrid le decía al oído mientras le daba palmaditas en la espalda. Se la han jugado, y ahora no sabe que hacer. Apuntaban el otro día en Onda Cero, en el programa de Herrera, que ERC pensaba utilizar como lema en la campaña del referéndum la siguiente frase: “No votes no”. Inquietante. Claro reflejo de sus propias dudas, que procura transmitir a su fiel electorado. Puestos a confundir, el PSC podía tirar de su memoria histórica y utilizar algo así: “Estatut, de entrada sí” Maragall tampoco lo tiene claro. El PPC, a medio camino entre la nada y el vacío, podía utilizar: “Vamos, más o menos”, en recuerdo de aquel gracioso “Vamos a más” de los años del líder cósmico. Estos últimos tampoco lo tienen claro.
En Madrid las cosas tampoco andan claras. El PP solo dice que no, aunque parece haber dejado correr aquel asunto de las firmas. Hace mucho que no veo a Rajoy sonriente, de mercadillo en mercadillo, comprando calcetines para conseguir firmas. El PSOE parece tenerlo claro, pero solo es la fachada. Si esto no acaba bien antes de fin de año, temen perder las elecciones, y todos preparan los puñales en Ferraz. Cosas de la izquierda. Por último, de Izquierda Verde Unida Batua de las Españas, me reservo mi opinión, porque no se a cual de sus lideres remitirme, me caía más simpático Frutos.
Yo, permíteme ser sincero, tampoco lo tengo muy claro.










