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21 de marzo de 2010 - Núm. 1495
 

El antisemitismo, el PP y yo.
Alberto Martín del Pozo
El presidente murciano con la «kufiya»

El presidente de Murcia también posó con un pañuelo palestino. Foto: Gobierno de Murcia


25 de julio de 2006

Uno de los periódicos israelies más importantes e influyentes, el más leido de Israel según Escolar.net, el Yediot Ahronot, publicó hace unos días un artículo que analizaba, o eso se supone, el antisemitismo galopante del Presidente del Gobierno, de sus acólitos y del pueblo español en general. Según el articulista, el Presidente del Gobierno de España, no solo es antisemita, también es anticatólico, un radical, un ser peligroso, un enviado de Satán, un adorador del lado oscuro de la fuerza; en definitiva, un tipo de poco fiar.

El articulista no solo se despacha con Zapatero, ese tipo cruel, también señala con preocupación el clima antisemita que se respira en España, teme el destino de los judios residentes en España, y aconseja pensárselo dos veces antes de pisar España, no sea que luego no te dejen salir.

Lo mejor, y eso que el artículo ya es genial, son los comentarios de los internautas, la mayoría norteamericanos, al artículo. Desde la Inquisición, ese invento español que no apareció en ninguna otra parte del mundo mundial, a Franco, el tipo ese al que todos los españoles seguimos adorando. Qué se puede esperar de los españoles, yo ya lo sabía, estos españoles nunca han sido trigo limpio, son unos hijos de puta que llevan 500 años destrozando el mundo y aniquilando culturas, no te puedes fiar de los españoles... Comentarios así a quintales.

Esto demuestra tres cosas. La primera, que en el extranjero no tienen ni zorra idea de lo que pasa en España, ni de España en general. La segunda, que en el resto del mundo hay tantos tontos como aquí, que se creen todo lo que les dicen. La tercera, que la campaña mediática del PP funciona, lo cual evidentemente está provocando más problemas a la imagen exterior de España que cuatrocientas fotos de ZP con pañuelos palestinos al cuello.

Aunque en algunos momentos José Blanco hablé más de lo que debe, el PP se equivoca, como lleva haciendo los dos últimos años. No se puede hacer oposición desprestigiando las instituciones del Estado, no se puede hacer oposición llamando al gobierno de la nación terrorista, y no se puede hacer oposición llamando antisemita al gobierno de España, destrozando, el PP sí y no otros, la imagen exterior de España.

Alinearse con los que defienden la necesidad de un alto el fuego es para Angelito Acebes una extravagancia y una política disparatada. Mucho mejor, donde va a parar, la idea del gran Ansar de mandar a la OTAN a bombardear el Líbano, por si el gobierno israelí no apunta bien. El PP no se da cuenta de que intentando llevarse al gobierno por delante está arrastrando al resto del país. El PP no se da cuenta de que la política de la crispación no conduce a nada.

El PP lleva dos años que no se da cuenta de nada, ni de su deriva hacia el abismo. Eso sí, habría que dar también un premio al periódico, al articulista, y a todos los internautas que demuestran su cultura en los comentarios de la noticia.

 

Por Alberto Martín del Pozo

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8 mensajes

  1. El antisemitismo, el PP y yo.

    Estoy de acuerdo con el fondo general del artículo en el aspecto político, Pero como especialista inquisitólogo y autor de varios libros y artículos sobre el tema, tengo de decir que es un desacierto monumental afirmar que la Inquisición es ese invento español que no apareció en ninguna otra parte del mundo mundial. ¿No conoce el ariculista la historia de Italia, Portugal y otros países que la padecieron? También yo he atacado frontalmente al partido pepero, con nombres y apellidos, en más de una publicación, pero sin falsear la verdad histórica.

    por F. Ruiz de Pablos | 25 de julio de 2006, 11:24

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  2. El antisemitismo, el PP y yo.

    Ya era hora individuo de que escribieras algo. Saludos.

    por jjman | 25 de julio de 2006, 12:03

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  3. El antisemitismo, el PP y yo.

    En respuesta al señor Ruiz de Pablos. Como historiador conozco perfectamente los origenes de la Inquisición, su desarrollo y su extensión por Europa y América. En el artículo la expresión «ese invento español que no apareció en ninguna otra parte del mundo mundial» es utilizada de manera irónica, al igual que la que sigue referida a F. Franco «el tipo ese al que todos los españoles seguimos adorando». Las referencias a la Inquisición aparecen en los comentarios al artículo en el periódico israelí, relacionando su leyenda negra con la actualidad de nuestro país. No creo que en ningún momento haya falseado la historia, acusación que por otra parte me parece bastante dura.

    por Alberto Martín del Pozo | 25 de julio de 2006, 18:43

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  4. El antisemitismo, el PP y yo.

    De acuerdo con todo el artículo. Sólo añado un matiz que me parece vergonzoso y es que el hecho de que críticar a los terroristas de Hezbollah, sea algo natural y no suceda lo mismo para la otra parte, que no es una banda terrorista sino un Estado terrorista (Israel) sin que por ello te acusen de anti-semita. Es un disparate. Hay que empezar a llamar las cosas por su nombre. Israel es una nación ultra sionista.

    por Daniel Molina | 29 de julio de 2006, 18:31

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  5. El antisemitismo, el PP y yo.

    Leyendo artículos y comentarios como estos , se ve como la opinión pública española es la más y mejor informada del «mundo mundial», además de poseedora de las más altas cotas morales.Gracias a esto, puede permitirse satanizar a todo aquel que no coincida con su entreguismo e indolencia política, por ejm: el Estado de Israel, el cual lleva 50 años luchando por su supervivencia, ahora que es una potencia tecnológica y antes, cuando eran 600.000 supervivientes del antisemitismo europeo: el nazi y el que miraba a otro lado. Además, es bueno recordar como hace 5 años, mediante una resolución ONU, Israel abandonó el sur del Líbano, cosa a la que también estaba obligada el grupo paramilitar Hezbollah, y que por supuesto esta no cumplió ( por la debilidad del ¿estado? libanés) siguiendo atacando Israel cuando podía y quería , en función de sus intereses y de los de su benefactor iraní, y no en defensa de los pobres palestinos. Finalmente me gustaría recordar que el Estado de Israel se fundó bajo la ideología sionista y de la socialdemocracia centroeuropea, como nos gusta recordar a algunos socialistas , entre ellos al Defensor del Pueblo, el Sr. Múgica, que no creo que sea un «pepero de toda la vida».

    por Zacarías Johnson | 31 de julio de 2006, 19:15

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  6. El antisemitismo, el PP y yo.

    El señor Mújica sabe un poco menos que usted. Israel es un Estado de naturaleza sionista y clarísimamente terrorista. Le voy a contar una historia, le aconsejo que tome intranquilizantes, para que su cupo moral no le impida dejar de prestar atención a alguien tan bien informado como yo:

    A comienzos del siglo XX no había muchos judíos en Palestina; su número en esta zona aumentó desde los 12.000, en 1845, hasta aproximadamente 85.000, en 1914. La mayoría de los habitantes de Palestina eran árabes musulmanes y cristianos. El respaldo al movimiento sionista procedía sobre todo de los judíos de Europa y Estados Unidos.

    Durante la I Guerra Mundial (1914-1918) el movimiento sionista consiguió el respaldo de Gran Bretaña, que buscaba el apoyo del pueblo judío en su lucha contra Alemania. El gobierno británico manifestó sus intenciones en la Declaración Balfour el 2 de noviembre de 1917, en forma de carta del ministro de Asuntos Exteriores Arthur James Balfour a los dirigentes sionistas en Gran Bretaña. Según este documento, el gobierno británico aprobaría el establecimiento en Palestina de una patria para el pueblo judío y no regatearía esfuerzos para facilitar la consecución de este objetivo, quedando muy claro que nunca se haría nada que perjudicara los derechos religiosos y civiles de las comunidades no judías existentes en Palestina o los derechos y el estatus político de los judíos residentes en el extranjero.

    Sigamos. En 1947, Gran Bretaña, exhausta tras siete años de guerra y deseosa de renunciar a sus compromisos coloniales en ultramar, decidió abandonar Palestina y recurrió a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en busca de asesoramiento. Como respuesta, la ONU convocó su primera sesión especial en 1947; el 29 de noviembre adoptó un Plan de Partición que proyectaba la división de Palestina en dos estados, uno árabe y otro judío, con Jerusalén como zona internacional bajo la jurisdicción de la ONU; ambos tendrían una organización económica conjunta. La resolución de la división fue aprobada en el seno de la ONU por 33 votos favorables frente a 13 en contra, y contó con el apoyo de Estados Unidos y la Unión Soviética. Los británicos se abstuvieron. Pero Israel no tuvo suficiente. El equilibrio de la población del nuevo Estado sufrió fuertes alteraciones durante la guerra de 1948. Los acuerdos de armisticio supusieron un aumento del territorio bajo control de Israel más allá de los límites establecidos por la división de la ONU, que eran de unos 15.500 km2, hasta alcanzar los 20.700 km2. En la pequeña franja de Gaza, en la frontera entre Egipto e Israel, se mantuvo la ocupación egipcia y Jordania se anexionó Cisjordania. De los más de 800.000 árabes que vivían en el territorio controlado por Israel antes de 1948, sólo unos 170.000 permanecieron en él. El resto se trasladó a los países árabes vecinos, viviendo como refugiados, y poniendo fin de este modo a la amenaza de un Estado israelí con una mayoría de población árabe.Para todo ello, Israel hizo en todo momento hincapié en la seguridad nacional y en la expansión y desarrollo de un Ejército modernizado. Fueron reclutados tanto hombres como mujeres y el Ejército se convirtió en un centro para formar en la cultura hebrea a cientos de miles de inmigrantes que acababan de llegar al país. Las organizaciones armadas que estaban ligadas a diferentes movimientos políticos se disolvieron o se unieron al Ejército israelí. Prosigamos. Todos los intentos por convertir los acuerdos del armisticio entre árabes e israelíes en un tratado de paz permanente fracasaron. Los árabes insistían en que se permitiera regresar a los refugiados a sus hogares, que Jerusalén fuera administrada por la comunidad internacional y que Israel realizara concesiones territoriales antes de iniciar cualquier conversación o negociación para la paz. Los israelíes alegaban que si se satisfacían esas peticiones se pondría en peligro su propia seguridad y se negaron a aceptarlas. La guerrilla palestina realizó numerosas incursiones y las tropas árabes emprendieron numerosos ataques, ante los cuales Israel respondió con enérgicas represalias. Egipto se negó a permitir que los buques israelíes utilizaran el canal de Suez y bloqueó los estrechos de Tirán (el acceso de Israel al mar Rojo), lo que Israel consideró como un acto de agresión. Igual nos suena de algo? Los incidentes fronterizos a lo largo de la frontera con Egipto fueron en aumento hasta provocar el estallido, en octubre y noviembre de 1956, de la segunda Guerra Árabe-israelí. Continúo. Tras ella, tiene lugar la guerra de los seis días que no es otra cosa que no es más que un intento de revancha de los países arabes pero que finalizó con la decisiva victoria de Israel. Las fuerzas aéreas israelíes, equipadas con modernos aviones franceses, fueron el principal instrumento de la destrucción de los ejércitos árabes.A partir de 1967, los territorios ocupados se convirtieron en la principal preocupación política de Israel. La derecha y los líderes de los partidos religiosos ortodoxos del país se oponían a la retirada de Cisjordania y Gaza, que consideraban parte de Israel. En la Alineación Laborista, las opiniones estaban divididas: unos estaban a favor de la retirada y otros defendían el mantenimiento sólo de aquellas zonas que se consideraran de vital importancia para la seguridad militar de Israel. Muchos partidos pequeños, entre ellos el Partido Comunista, también se oponían al mantenimiento de la ocupación de los territorios conquistados. Sin embargo, la mayoría de los israelíes apoyaban la postura de la anexión de Jerusalén oriental y de su unión con el sector judío de la ciudad, y el gobierno, dirigido por los laboristas, unió formalmente ambos sectores pocos días después de que finalizara la guerra de 1967. En 1980 la Kneset aprobó una ley en la que se declaraba a Jerusalén “completa y unificada” como capital eterna de Israel.

    Tras la guerra de los Seis Días, Israel anexionó la franja de Gaza y la península del Sinaí que había conquistado a Egipto, la parte árabe del Jerusalén oriental y Cisjordania, que ocupó a Jordania, y los Altos del Golán, arrebatados a Siria. El territorio que quedó bajo jurisdicción israelí después de la guerra de 1967 era aproximadamente cuatro veces superior al área que se le había otorgado tras el armisticio de 1949. Los territorios ocupados tenían una población árabe de aproximadamente 1,5 millones. Pero esto no es todo. En 1973, Egipto y Siria se unieron en una guerra contra Israel para recuperar los territorios que habían perdido en 1967. Ambos estados iniciaron una ofensiva por sorpresa sobre Israel el 6 de octubre, fecha del Yom Kipur, el día de ayuno sagrado para los judíos. Las primeras operaciones árabes en la península del Sinaí fueron exitosas, aunque el signo de la contienda varió, tras la reacción del Ejército de Israel, durante las tres siguiente semanas. Los árabes se granjearan el apoyo de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y de la mayor parte de los países en vías de desarrollo. Arabia Saudí y Kuwait financiaron al Ejército árabe, haciendo posible que Egipto y Siria recibieran las armas soviéticas más sofisticadas, y los Estados árabes productores de petróleo iniciaron el embargo de sus exportaciones de crudo a Estados Unidos y a otros países occidentales como represalia por su ayuda al Estado judío.

    Israel tuvo que hacer frente a serios problemas financieros, que fueron aliviados en parte por la gran asistencia militar y económica que le prestó Estados Unidos. Sin embargo, esta ayuda estadounidense no fue suficiente para evitar la espiral descendente de la economía israelí.

    En sus esfuerzos por impulsar un acuerdo de paz, el presidente de Estados Unidos Richard Milhous Nixon encargó a su secretario de Estado (ministro de Asuntos Exteriores), Henry Alfred Kissinger, la tarea de negociar los acuerdos de paz entre Israel por un lado y Egipto y Siria por otro. En 1974, Kissinger consiguió la separación de las fuerzas militares de Israel y Egipto en el Sinaí, y de Israel y Siria, en los Altos del Golán.

    Durante los años 80, Israel había inquietado a la comunidad internacional al enviar bombarderos para destruir un reactor nuclear en construcción cerca de Bagdad (Irak), alegando que éste se estaba construyendo con la intención de producir armas nucleares para ser utilizadas posteriormente contra Israel. La anexión de los Altos del Golán, que tuvo lugar en el mes de diciembre de ese mismo año, hizo que las relaciones exteriores de Israel se volvieran tensas con países con los que antes habían sido amistosas. A pesar de estos acontecimientos y de las complicaciones ocasionadas por el asesinato de Anwar al-Sadat en octubre de 1981, la retirada final de Israel de la península del Sinaí se produjo en la fecha en que estaba prevista por el tratado de paz, abril de 1982. Dos meses más tarde Israel invadió Líbano con el objetivo de acabar con la presencia de la OLP, que tenía allí bases desde las que realizaba numerosos ataques contra territorio israelí.

    Si después de todos estos hechos aun piensa lo que ha expresado anteriormente, usted gana, las drogas hacen efecto y somos nosotros los que a pesar de ser los mejores informados del mundo mundial, carecemos de criterio como expone el señor Múgica, (gran defensor del pueblo), aunque no critique bombardeos. De lo contrario, no le he contado para no deprimirle (las entifadas y los años 90). No seré tan osado como usted y no le diré que carece de altas cotas morales, símplemente apelo a su curiosidad, para sin ir más lejos analizar y comentar, (si quiere puede llamar a Múgica o a Bush, para el caso es lo mismo)la actuación del penúltimo gobierno de Israel, el de Ariel Sharon, ya que el actual, se explica solo. Buen coloquio, o colocón como prefiera.

    por Daniel Molina | 1ro de agosto de 2006, 01:28

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  7. El antisemitismo, el PP y yo.

    Algunas puntualizaciones al anterior artículo:

    1. Existe un primer “sionismo” desde el siglo XVII, fundamentado en teorías milenaristas protestantes inglesas ( época de Crownwell) , sobre que la vuelta de los judíos a Palestina es un signo de la Parusía. Aunque entre los judíos siempre existió como entelequia una esperanza de vuelta a la tierra de Israel como lo demuestran sus ritos religiosos. También hay que citar posturas favorables a la asimilación aunque siempre minoritarias, por ejemplo Baruc Spinoza o Trosky.

    2. El sionismo moderno lo funda T. Herzl vienés de la alta burguesía judía, que asistía como corresponsal en Francia ( Europa ) a la ola antijudía levantada por el caso Dreyfus.

    3. La primera gran ola judía que llega a Palestina a finales del XIX, lo hace después de sufrir los progrom de Rusia ( Europa ). La segunda ocurre después del caso Dreyfus. La tercera después de la Shoa en Europa.

    4. El sionismo aunque tratado con simpatía por las élites judías europeas no dejaba de ser una elección minoritaria para el judío emigrante del este europeo, ya que como atestiguan las cifras la emigración hacia EEUU o Argentina era mucho más atrayente para ellos.

    5. Sobre el apoyo de los británicos durante el mandato, le diré que fue ambivalente y por supuesto siempre en función de los intereses políticos y petroleros británicos en la zona, como lo demuestra el celebre tratado secreto Skyes-Picot . Al principio del mandato está claro que apoyaron la emigración judía pero esta política fue tornándose hasta restringir duramente la emigración judía como lo demuestra el Libro Blanco de 1939 sobre el mandato en Palestina , como también lo demuestran las acciones terroristas del Irgun y de la Stern, o como los ingleses dividieron el mandato para que la Transjordania hachemita no pudiera ser reclamada por el sionismo. Como nota, dudo que los ingleses se quisieran atraerse a los judíos alemanes por la declaración Balfour, sólo hay que recordar a ancianos judíos al comienzo del nazismo con sus medallas ganadas durante la I. G. M. intentando demostrar a los nazis que eran tan alemanes como ellos.

    6. El modelo de partición del 1947 no agradaba a ninguno, pero unos lo aceptaron (los judíos ) y otros no ( los árabes ) , e históricamente,-según mi opinión -, tenían tanto derecho a vivir allí unos como otros, salvo que creas que los judíos son una raza alienígena o que es mejor que hubieran echado a los negros de Uganda como les propusieron los británicos, o alguna idea peor que prefiero no escribir.

    7. Los malvados israelíes han sido capaces de llegar a acuerdos con estados árabes que se han convencido ,- por el momento -, de que va a ser muy difícil echarles al mar. La prueba de esto son los acuerdos con Jordania y Egipto, donde desmontaron los asentamientos establecidos en el Sinaí sin ningún problema.

    8. Para terminar, estoy de acuerdo en la necesidad de que Cisjordania y Gaza formen el futuro estado palestino soberano, porque reconociendo la dureza del trato que reciben por parte de Israel, este es mucho más liviano que el que han recibido de sus “ hermanos árabes “ : Huída en 1948 de sus aldeas gracias a la propaganda árabe para que no estorbasen el supuesto avance de los libertadores ejércitos árabes , el famoso Septiembre Negro de 1970 en Jordania, la matanza de Sabra Y Chatila realizada por las falanges cristianas libanesas , pero también árabes , la “ solidaria “ expulsión de los técnicos y obreros palestinos de los países árabes del Golfo en 1991, gracias al gran estratega que era Arafat buscando aliados, el usarlos como excusa por las dictaduras árabes del entorno para desviar la atención de la población más humilde de los países árabes,...etc.

    Finalmente, quiero mostrar mi extrañeza por su tono y comentarios ofensivos hacia mi persona, simplemente pensaba que era una discusión política, por lo tanto me abstendré de intervenir más veces. Y también muestro mi extrañeza por sus comentarios hacia el señor Múgica Herzog, histórico dirigente socialista, no como otros que son sólo “progres”, y judío al serlo su madre, hecho que supongo le hará conocedor e interesado de la historia de Israel y del conflicto de Oriente Próximo.

    por Zacarías Johnson | 2 de agosto de 2006, 19:02

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  8. El antisemitismo, el PP y yo.

    Dicen por aqui que el estado de Israel lleva 50 años luchando por su supervivencia ¿donde estaba antes? Cierto no existía, porque lsa tierras prometidas NO existen. Fue un país artificial, realmente no buscado por todos los sionistas, otorgado por la ONU. Curiosamente la misma institución a la que Israel no respeta ni la vida.

    Gracias a Zacarias por sus grandes lecciones de historia sin venir a cuento y a Daniel Molina, el hombre mejor informado de España, que tiene a bien contarnos su verdad.

    por Chuchi | 3 de agosto de 2006, 02:57

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